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lunes, 2 de mayo de 2011

REGULACION HORMONAL DEL METABOLISMO DEL CALCIO Y FOSFORO


Mantener el nivel constante de calcio, en el líquido extracelular es indispensable para el funcionamiento normal del organismo.
El calcio no sólo es un componente principal de los huesos y de los dientes, sino que es de importancia fundamental en la coagulación sanguínea, la contractilidad muscular, la conducción nerviosa, la transmisión sináptica, etc. Actúa también como cofactor en la acción de numerosos enzimos.
Su concentración en la sangre es alrededor de 10 mg % (5 mEq) y se encuentra en tres formas:
1. Unido a proteínas y, por lo tanto, no difusible (45%)
2. Libre no ionizable (5%).
3. Libre ionizable y, por lo tanto, difusible, forma en que participa constantemente en el recambio óseo (50% ).
El pH modifica el grado de ionización del calcio en el plasma: el aumento del pH sanguíneo (por ejemplo durante la hiperventilación pulmonar), disminuye su ionización. (FIG.98)
El requerimiento de calcio en el adulto fluctúa alrededor de 50 mg/24 horas. Es mayor en el niño en crecimiento y en la mujer durante el embarazo y lactancia. La principal fuente de calcio son los productos lácteos.
El metabolismo del calcio está íntimamente relacionado con el del fósforo, tanto en lo que se refiere a su participación en el metabolismo del hueso, corno a su regulación.
Los fosfatos constituyen uno de los sistemas tampones del organismo (véase Sangre) y como tal intervienen en la regulación del pH de la sangre. El fósforo participa además como fosfolípido, en la estructura del sistema nervioso y forma parte de la molécula de ATP, que desempeña una importante función en el metabolismo energético.
La relación entre calcio y fósforo plasmático se mantiene en condiciones normales, constante y es un factor importante para la solubilidad de los iones de calcio. El producto calcio x fósforo, expresado en mg %, es aproximadamente 40 (10 mg % de calcio x 4 mg % de P = 40). Cuando este producto aumenta,. disminuye la solubilidad de las sales de calcio, que se precipita en forma de fosfato de calcio. Este hecho, como se verá más adelante, es de alta importancia en el proceso de calcificación ósea.
La mantención de los niveles normales de calcio y fósforo plasmático depende del intercambio de estos iones, fundamentalmente a tres niveles:
1. Nivel intestinal, donde se efectúa su absorción.
2. Nivel renal, que constituyera vía principal de su eliminación. 3. Nivel óseo, que constituye un reservorio de estos iones. Este reservorio, que se encuentra en constante recambio, es uno de los factores principales en la regulación de la calcemia.
El 80 % del fósforo y el 98% del calcio del organismo se encuentra en los huesos. Estos están formados por una matriz proteica de colágeno en la cual se depositan el calcio y el fósforo en forma de sales insolubles (hidroapatita (3Ca3(PO4)2 + 2Ca (OH)2) y carbonato de calcio). La mantención de la estructura ósea normal requiere de un aporte adecuado de Ca y P y, además, de un anabolismo proteico normal.
En la formación y renovación del hueso intervienen dos tipos de células: los osteoblastos y los osteoclastos.
Los osteoblastos intervienen en la formación ordenada de las fibras colágenas que constituirán la matriz ósea. Contienen un enzimo, la fosfatasa alcalina, capaz de liberar fosfato mediante la hidrólisis de ésteres fosfóricos. La liberación de fosfato aumenta localmente el producto Ca x P, lo que disminuye la solubilidad de estos iones, induciendo la precipitación de fosfato de calcio en la matriz ósea.
Los osteoclastos, por su parte, producen reabsorción ósea mediante la destrucción de las fibras colágenas del hueso y la solubilizaci6n de sus sales. Los osteoclastos contienen el enzimo llamado fosfatasa ácida que, al disminuir localmente el pH, aumenta la solubilidad del fosfato de calcio, facilitando su paso al líquido extracelular.
El fosfato de calcio se encuentra en el hueso en dos formas:
1. Como sal estable, que se intercambia lentamente y forma un depósito muy poco activo de calcio.
2. En forma intercambiable, ubicada predominantemente en la zona superficial de las trabéculas del tejido esponjoso, en contacto con el líquido extracelular. Esta ubicación facilita el intercambio y la mantención del equilibrio entre calcio plasmático y óseo.
En condiciones normales sólo el 1 % del calcio óseo participa en el intercambio entre hueso y plasma, pero en algunos estados patológicos puede intercambiarse en mayor proporción, produciéndose decalcificación del hueso.
El metabolismo del calcio y del fósforo es regulado fundamentalmente por la hormona paratiroides, por la tirocalcetonina y por la vitamina D.

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Lcda. en Enfermería. Msc.Gerencia de Salud Pública. Diplomatura en: Docencia, Metodología e Investigación, Nefrología y Salud Ocupacional. Actualmente Bacherlor y Master en Ciencias Gerenciales.